domingo, 21 de septiembre de 2008

Aquel cadáver exquisito

También será una meta, la construcción del poema colectivo.
De momentos, esbozando una definición, empiezo el mío.


Palabras que vacían la boca,
que embriagan el otoño,
de sobras,
que suicidan,
que desubican de amor,
sudadas,
que dan calidez y respiro,
que amamantan,
palabras verdes,
palabras con rasguños,
que resucitan,
hechas ecos,
sin estrellas,
con mucho vuelo,
palabras permitidas, perimidas,
llena de huecos,
DESAPARECIDAS,
palabras en paraísos perdidos,
en pechos encontrados,
palabras desde un inventario,
desde un ropero,
sostenidas por fantasmas,
sobre la escalera de nuestros huesos,
palabras con viento,
en la vereda,
buenas,
sucias,
exóticas,
anormales,
mundanas´,
que suenan,
que desavían hombros,
palabras que piden disculpas,
que piden ayuda,
que necesitan un cuerpo, dos cuerpos,
que crean el universo,
palabras que desdibujan un reino,
palabras que se tiñen,
que son largas,
que surten efectos,
que a veces hacen historia,
o se olvidan sobre la mesa,
palabras pueblerinas,
palabras puro verso,
algunas desordenan el caos,
o viven en el desierto,
que prometen,
tientan, alejan.
Palabras hechas polvo,
extranjeras,
ficcionales, ficticias.

Palabras.
Palabras.
Palabras.

Anaclara Dalla Valle

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