jueves, 25 de septiembre de 2008

El país que nos habla


"La palabra es el puente más efectivo entre nosotros y la realidad, entre nosotros y los otros. Hay una suerte de Eros que se realiza en la palabra, primero en el logro de conectarnos con la palabra misma, que es afecto, intelecto e intención, mente y verbo, imagen y sonido a la vez. Pero transmitimos esa palabra no abstractamente en sí mism, sino incorporada a una red de otras palabras. El objeto de deseo del acto de la palabra es en primer lugar la palabra misma, el sentirnos conectados a eses sistema de electricidad central y fundamental que es el lenguaje, que nos identidica -nos da la identidad primera del hablante y del comunicante- y nos comunica, es decir, nos conecta al mundo de los otros hablantes y escuchantes. (...) Entonces, nos ocurre (...) el logro de contactarnos con alguien que nos permite comunicarnos, no sólo con él, sino con nosotros mismo, a través de la convergencia entre nosotros, la comunión de la palabra. Triple comunión entonces. Primero con el lenguaje, luego con el Otro, finalmente, más profundamente, con nosotros mismo. Cuando el adolescente es privado de la conciencia y el goce de la palabra se siente triplemente inerte del contacto consigo mismo. Cuantas menos palabas posee, más ataráxico, apático e indiferente se vuelve; la violencia física es entonces la expresión más común de castración verbal"


Ivonne Bordelois, El país que nos habla

No hay comentarios: