jueves, 18 de septiembre de 2008

Permanecieron las palabras

Otro autor del que agradezo haberme apropiado
“Permanecieron las palabras."
En sus ceremonias públicas, pero también en sus oraciones privadas, repetían incesantemente el siguiente cuento:El mundo fue creado por dos dioses, el uno llamado Corazón de los Cielos y el otro Corazón de la Tierra. Al encontrarse, entrambos fertilizaron todas las cosas al nombrarlas. Nombraron la tierra, y la tierra fue hecha.La creación, a medida que fue nombrada, se disolvió y multiplicó, llamándose niebla, nube o remolino de polvo. Nombradas, las montañas se dispararon desde el fondo del mar, se formaron mágicos valles y en ellos crecieron pinares y cipreses.Los dioses se llenaron de alegría cuando dividieron las aguas y dieron nacimiento a los animales. Pero nada de esto poseía lo mismo que lo había creado, esto es la palabra. Bruma, ocelote, pino y agua, mudos.Entonces los dioses decidieron crear los únicos seres capaces de hablar y de nombrar a todas las cosas creadas por la palabra de los dioses.Y así nacieron los hombres, con el propósito de mantener día con día la creación divina mediante lo mismo que dio origen a la tierra, al cielo y cuanto en ellos se halla: la palabra.....Pues la palabra era, al cabo, el poder gemelo que compartían los dioses y los hombres. Supimos que la caída de los imperios liberaba a la palabra y a los hombres de una servidumbre falsificada”.
Carlos Fuentes. El Naranjo. Alfaguara Hispana, 1993.”Las dos orillas”, pág. 53.

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