lunes, 26 de enero de 2009

SUPLICA


Mención especial del Jurado del I Certamen de Poesía de Cadalso de los Vidrios, organizado por el ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, Madrid, España


Ya no puedo escribir lágrimas,
lágrimas sucias
de golondrinas amargas,
lágrimas de arraigo sepia.

Ya no puedo escribir lágrimas
porque te encontré.
Y llenaste hojas
y soñaste luces
y creaste ojos
y ahogaste negros
y viviste alas
y atrapaste nubes
y enamoraste alambres
y reíste alianzas
y desperdiciaste vacíos
y vulneraste lluvias.

Te encontré y lo sigo haciendo.

Inconsciente.
Decidida.
Con temor.
Sin certezas.
Te encuentro
en cada mirada de la sal,
en cada lapicera del viento,
en cada soneto.

Me encuentro
inmersa en el planeta morboso de tus labios.
Tus labios fuertes,
etéreos,
de lujuria eterna.
Los amo.
No sé si existo
o si sólo vivo mientras pueda adorarlos.

Y adorar tus verdes ojos de fuego,
repletos de preguntas esquivas.

¿Por qué cantás un otoño
a ultranzas?

Esa arena insípida
que plasma un sol acuoso,
diluye mis cartas.

Aún siento que no te olvido.
Que sólo creo en algún terrón
de suciedad,
que enmarca el recuerdo de tus dedos.

Otra vez soy la condenada
esclava de tus cabellos con aire,
sin brisas.

No sé si existo
o si sólo vivo mientras pueda mirarte.

Porque es ese,
el momento en el que te esfumás de mis frutas,
cuando me entrego
a la muerte fugaz
de la sombra de tu espacio frío.


Cuando todos los silencios
que transparentan su sutil inquietud
se irritan irónicamente
ante la ofrenda de mis miedos,
enmudezco de hielo.
Porque no te respiro,
porque reemplazaste mis voces,
mis deseos,
mis jazmines,
mis locuras
Y aún al despertar
sigo expirando en tus ojos.
En tus libros sin mentiras
que inventan lunas feroces
que, golpeadas,
siguen creyendo.

Sigo,
en la inmensidad de
tu muda poesía,
en la pasión utópica de la verdad
que se transforma en cuadrado bohemio.

Sigo,
en la pintura ácida de los disfraces
que sangran letras
y gritan al mundo
alabanzas de cielo áspero.

Sigo,
y creo en sacrificios lunáticos,
en historias caídas
de universos rescatados,
en la ceguera
de tu magia,
en tu camino ineludible,
en tu luna quemada.

Sigo.

Te ruego
que me des tu vena de niño perdido,
de poeta clausurado.
Te ruego
que no vuelvas al presente,
que te quedes ahí sentado
en algún salón de mi mente.

Quédate acá,
conmigo,
como yo
en tu voz de primaveras aburridas.


ANACLARA DALLA VALLE
2006

1 comentario:

[Cabecita Calesita] dijo...

Además de hablar, ejercicio que desgastamos en estas vacaciones plagadas de distancia, me encanta leerte, sos excelente.

Este poema, puntualmente, tiene pasajes que me resultaron una delicia.
Poco sé de medir la calidad de un texto en cuestiones teóricas, aunque los señores de ese jurado bien dijeron que es genial... pero sé de sensaciones, y que muchas las comparto con vos, y en ese sentido, se me torna totalmente placentero leerte.

Muchas felicitaciones, como siempre.
Un abrazo Ani :)